La Libertad, El Salvador

July 5, 2016

La Libertad: Mariscos y Olas

 Cuando me invitaron a visitar La Libertad, en El Salvador, ni remotamente pensé que sería un lugar que me sorprendería. Imágenes de violencia, pandillas, secuestros y criminalidad me vinieron a la mente cuando me dijeron que tendríamos que recorrer más de cien kilómetros por carretera, y las carreteras en Centroamérica no son famosas precisamente por su buen estado y seguridad. Eso fue lo que pensé y esa fue mi primera gran sorpresa.

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 El recorrido desde San Salvador a la costa Pacifica salvadoreña, donde se encuentra La Libertad es parte del disfrute del viaje. La carretera está en perfecto estado, como me atrevo a decir que están gran parte de las carreteras en este país, el más pequeño de los países centroamericanos. Durante el trayecto, nos detuvimos en varias oportunidades a disfrutar de vistas espectaculares y lugares que verdaderamente me impresionaron. 

 Uno de ellos fue “Los Chorros”, un balneario popular con piscinas naturales que son surtidas de manantiales de aguas clarísimas que caen desde más de cien pies de altura. Los visitantes pueden ver hasta pequeños peces de colores nadando en las cristalinas aguas. Este lugar no es muy visitado por turistas extranjeros ya que los fines de semana y días festivos está prácticamente abarrotado, con los inconvenientes que esto acarrea.

Siguiendo el recorrido, después de poco más de una hora de camino, entras en una serpenteante carretera que bordea la costa. Desde ella se divisan espectaculares vistas del Océano Pacifico. Enormes olas rompen contra los acantilados. La brisa, el salitre y la vegetación se confabulan para darle un toque mágico a esta zona, que se está desarrollando como uno de los polos de atracción del turismo local e internacional.

 

Debido a su relativa cercanía con la capital, esta región es un imán para los empresarios, políticos, artistas e intelectuales con cierto poder adquisitivo, quienes están siendo atraídos aquí para construir sus mansiones de descanso. Muchas de ellas se ven desde la carretera. Suntuosos palacetes tropicales que adornan los rincones más imprevistos del paisaje. La carretera zigzaguea interminable entre las montañas. Cuando el acantilado es muy brusco o la pendiente muy alta se adentra en las entrañas de la tierra. Oscuros túneles que ofrecen al viajero ese momento de expectativa, a la espera de ver que sorprendente paisaje los recibirá al otro extremo. Después la serpiente de asfalto se enrosca entre la vegetación por varios kilómetros. En cada recodo del camino esperas con ansiedad que se abra la boca de otro túnel para recibir la agradable sorpresa de descubrir otro paisaje más hermoso que el anterior con las olas como fondo estrellándose contra los paredones de roca. En más de una oportunidad detuvimos el auto para tomar fotografías, ya que las vistas son impresionantes.

 En una de esas oportunidades en que nos detuvimos vimos dos niños jugando en la playa con un perro correteando a su alrededor. El olor a salitre, el viento, un viejo bote varado en la arena y el sol poniéndose sobre un mar embravecido me recordaron mi infancia en el Caribe. Regresé a los pequeños pueblos de pescadores que visitábamos en las vacaciones de verano con mis padres. Sentí que esas experiencias naturales, de contacto directo e íntimo con la naturaleza que aquellos niños estaban disfrutando, corrían  peligro si nosotros, los que hoy andamos estos caminos no somos cuidadosos y protegemos esas bendiciones de las que aún podemos gozar. Y con ese pensamiento en la mente y con la agradable sensación de una cerveza helada en mi mano continuamos el camino.

 En la ensenada de La Libertad fue donde se dio a conocer el “surfing” como deporte en El Salvador. Solo recientemente los amantes de la adrenalina están descubriendo que las costas salvadoreñas poseen olas largas, altas y consecutivas, las ideales para disfrutar este pasatiempo. En el área ya se han construido y están operando numerosos Hoteles Boutique que ofrecen desde alquiler de implementos y clases de surfing, hasta todo lo necesario para disfrutar de unas vacaciones únicas, a precios verdaderamente atractivos.

También en La Libertad hay numerosos restaurantes especializados en mariscos y pescados. La calidad de los mariscos que se venden en esta área es superior. Son frescos, de sabores profundos y muy baratos. Si quiere comprobarlo, nada más tiene que llegarse al muelle del puerto. Le advertimos que si decide incursionar por el muelle, tenga en cuenta que este es un centro activo de procesamiento de pescados y mariscos, así que para el olfato y la vista, este muelle puede no resultar muy atractivo. Desde este muelle decenas de embarcaciones parten y regresan constantemente con su preciosa carga de productos del mar. Los dueños de los restaurantes compran sus provisiones directo a los pescadores. Así la frescura del producto está garantizada.

De La Libertad recuerdo con sumo agrado esas espectaculares vistas de los acantilados del Pacífico, las enormes olas rompiendo en las playas y a grupos de jóvenes jadeantes y realizados enfrascados en esa pasión ancestral de cabalgar sobre las olas; y por supuesto, los mariscos y el pescado. Una sorpresa agradable en El Salvador: La Libertad.

 

 

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