Willemstad, la Capital de Curacao.
Había visto los colores de esta ciudad en postales y anuncios, pero no estaba preparado para la invasión de colores que significa Curazao.
Las calles principales de Handelskade, Breedestraat Punda, Keukenstraat y alrededores son unas hermosas y angostas calles, de pequeños edificios de máximo 3 pisos, que le dan a la ciudad su tono característico.
Por la calle Breedestraat Punda hay un reloj con muchas campanas que al sonar cada hora tocan una linda tonada y aparecen unas lindas figuras folklóricas.
Cerca está el Mercado flotante donde vimos la mercancía que traen las pequeñas embarcaciones de Venezuela: mangos, plátanos, quesos, diversas frutas y mercaderías.
Vistamos el nuevo mercado y comimos en el viejo Mercado la comida típica, con una fría cerveza. Luego de pasear tranquilamente por las calles de Punda, atravesamos el famoso Queen Emma Pontoon Brindge, un divertido puente que abre cuando entran las embarcaciones, en esos momentos, hay un servicio gratuito de Ferry que cruzan a las personas a uno y otro lado de la bahía.
Pasamos a Otrobanda, el otro barrio que compone el centro de Willemstad. Es tan colorido como Punda; caminamos a lo largo de la calle De Rouvilleweg para ver su estructura de colores y la plaza dedicada a Simón Bolivar.
Más abajo, por la calle Gouv. Van Slobbeweg llegamos al Rif Fort y al Hotel Renaissance Curazao, donde está el nuevo puerto de cruceros.
Diariamente llegan cruceros a Curazao y por unas horas la ciudad se llena de turistas adicionales a los que ya pueblan la ciudad.
El centro comercial que está en el Fuerte y que forma parte del Hotel, es simplemente hermoso. El patio con sus fuentes, las escaleras de madera, combinan de forma muy armónica lo antiguo con lo actual.
Otro atractivo de Curacao son sus playas de arena blanca. El sol siempre está en su punto y la limpieza hace que pases momentos fabulosos en todas las playas. Son tan cristalinas que puedes ver los pececitos a tu alrededor.
No puedo dejar de mencionar otros sitios hermosos como la bahía de los Flamingos en la Saliña St. Michiel, la Caracas baai, con su peatonal donde la gente puede caminar o hacer deporte en una calzada con una vista muy relajante del mar, el Fort Beekenburg y la vista de la Table Hill desde la Spanish Water o bahía española (Spaanse Baai). La comida curazaleña es riquísima. Los maricos y el arroz, fueron mis favoritos.
También está la comida holandesa que forma parte de la isla. En Curazao se está entre el Papiamento y el holandés.
La gente te puede hablar en su lengua nativa que es el papiamento (una lengua que incluye muchas palabras del español y es relativamente fácil de entender), el holandés por ser Antillas Holandesas, español porque forman parte de Latinoamérica y el inglés que esta por todos lados.
Así que no hay problemas mayores de comunicación.
Es imposible traducir en un articulo lo que se siente al visitar un lugar tan mágico y encantador como la Isla de Curazao.
Tal vez sea una isla pequeña, pero tiene mucho que ofrecer y sobre todo me quedo con su gente hermosa.